Vivir en una caravana


Tengo fobia a las arañas, pero eso no implica que no me encante este tipo de viviendas. Parece que es hablar de una caravana y en seguida te vienen a la mente palabras tan bonitas como naturaleza, libertad, disfrutar o vacaciones ¿No os parece? Ya conocéis mi debilidad por este tipo de viviendas, os lo contaba aquí cuando os mostré el magnífico mercadillo intinerante lleno de tesoros de Kara Rosenlund en su caravana ambulante.

Su dueña Sarah Schneider, apasionada del arte, el diseño y de renovar cosas, se lanzó a restaurar con ayuda de su marido esta caravana en origen vieja y oxidada. Es cierto que poco o nada tiene que ver con el hogar-ambulante de Kara - Su caravana Franklin de 1956 - pero esta caravana que os dejo a continuación, tiene su punto.


Pintó todas las paredes de blanco y en una de las zonas instaló un papel vintage en tonos corales, incluso cambió el destartalado suelo por una tarima de madera en tonos claros. Arregló las cortinas y diseñó una nueva cocina, instaló una zona de estar con un sofá-cama decorado con textiles de diferentes texturas, estampados y creo una vivienda con todo lo necesario para el día a día. Aquí aunque no os lo creáis viven el matrimonio con sus tres hijos.



¿El resultado? A la vista os lo dejo, una vez abierta la puerta y adentrándote en su interior ¿De verdad crees que estás en una caravana? Un interior mágico con personalidad, de estilo bohemio ¡y os habéis fijado en el lugar de ensueño en el que se transforma por la noche? Seguro que a más de uno ahora que estamos "de fin de semana largo" le están entrando las ganas de montarse una excursión en una de estas ¿Me equivoco?


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